Entrada destacada

GEMA SIGILAR DEL TESORO DE GUARRAZAR

viernes, 9 de diciembre de 2011

LA RESTAURACION DECIMONÓNICA DEL CASTILLO DE GUADAMUR. EL PATIO

El castillo de Guadamur en 1887 tal y como lo encuentran tras su compra el Conde de Asalto y su yerno el entonces vizconde de Palazuelos recientes propietarios del histórico edificio.


      El 4 de mayo de 1887 , el Conde de Asalto y su yerno el vizconde de Palazuelos, un descendiente de los López de Ayala compraban a unos vecinos de Guadamur el castillo de esta localidad, con la intención de restaurarlo, como reflejaban las coplas que cantaron los quintos ese año:


Castillo de Guadamur   ,     /    bien te puedes contentar
que los Condes de Asalto    / te van a restaurar.


También la poesía culta refleja el acontecimiento. En este caso, son los versos de Segundo Martín Sonseca poeta del vecino pueblo de Polán, en su poema, Al Castillo de Guadamur :

Corona de los afanes 
Don Carlos Morenes y Tord , con de de Asalto, retratado con arnés del siglo XVI.



de una raza de titanes
me llegaste a precer
y  hoy celebro que tus manos
vuelvan a resplandecer.

Porque sus amantes hijos
ojos y alma tienen fijos,
en honor a sus mayores
y con cuidados prolijos,
darán a su nombre honores

Si hubo una pausa en tu historia
de olvido y triste mención,
los siglos la borrarán.
Porque aumentarán tu gloria
los que a restaurarte van
Polán 20 de Junio de 1887


Incluso el propio Galdós en su novela Ángel Guerra (segunda parte, capítulo III, sección VIII)
refiere la restauración:

-¿Lo ves, lo ves, tonta, incrédula? -gritó doña Catalina saltando de gozo-. ¿Ves cómo es castillo por los cuatro costados? Veremos lo que dice ahora Simón. Oye, Casiano: ¿y no podría restaurarse ese magnífico monumento? -¡Como resucitarse... sí! Ahí está el de Guadamur, sacado de la sepultura. Pero habrá que tirar millones.


Una vez comprado el edificio, comenzó la labor de restauración, en la que, el propio conde puso todo su empeño y sabiduría, auxiliado por los propios miembros de su familia.



De entre los escombros, rebuscando con solicitud extraordinaria, pieza a pieza, sacaronse fragmentos de piedras, maderas y otros materiales que ofrecieran el menor vestigio de talla o de escultura . Reunidos y clasificados, fuéronse reconstruyendo con ellos, valiéndose de el sistema de tanteos, en un rompecabezas interminable, trozos de antepechos y cornisas, y otros motivos decorativos.
Publicación en la que el arquitecto francés Viollet-le-Duc expresa los criteros de restauración segudos en la restauración del castillo de Pierrefons. Dicha publicación fue consultada numerosas veces por el propio Conde de Asalto para aplicar estos mismos criterios en la restauración del castillo de Guadamur.


 
       Esta verdadera excavación arqueológica, dio como resultado la aparición de múltiples dovelas, cornisas y sillares desprendidos de su primitivo lugar, por la incuria y el tiempo. Otras piezas habían migrado a sangre de acémilas y de humanos, eso sí no muy lejos, entre mayo de 1880 y mayo de 1887, época en que el castillo perteneció al duo vecinos de Guadamur: Bonifacio Rodríguez, José Guillermo Sánchez de Diego y el galveño Ildefonso Bejerano lo tuvieron que hacer, con el consentimiento de estos. Buena parte  de las dovelas de los arcos del patio,e sirvieron para hacer la paredes de la habitación de la carroza de la Virgen de la Natividad.


En 1975, cuando se empezó a demoler esta habitación para restaurarla, aparecieron entre las piedras que la componían, un buen número de dovelas que sirvió par reconstruir el arco que enmarca la actual puerta de esa habitación.

     El patio castellano, se restauró siguiendo las constantes anteriores, ya que el conde mandó hacer nuevas dovelas para sustituir las desaparecidas de esta forma se reedifico el patio compuesto por tres grandes arcos carpaneles y una pared con un gran ventanal con arco carpanel a su vez y otros idénticos en el piso superior, que dan como resultado una estancia cuadramgular con dos corredores, alto y bajo, a partir de los cuales se disponen las dependencias. Este verdadero compluvium, permite que éstas puedan recibir luz, también desde el interior. Decimos que el patio es un verdadero compluvium, ya que, está complementado con un impluvium o aljibe que recoge las aguas que compluvium le regala.


La creación primitiva de este patio, esta datada posiblemente en la segunda fase constructiva del castillo en el siglo XVI , y, como siempre ha ocurrido, una sequia prolongada en el tiempo, provocó la construcción del aljibe, que a diferencia de los normales, no está excavado en el suelo , si no que es una verdadera habitación construida a ras de éste, en el centro del patio, lo que hace que dicho patio esté en la primera planta y no en la planta baja como sería lo normal.



Consolidada la estructura central a base de estos grandes arcos, llegó la hora de decorar el patio. Sobre el techo del aljibe o suelo del patio, en centro se colocó un artístico brocal de pozo. En uno de los lados del patio, a la parte de poniente , un gran ventanal corrido, adornado por cristaleras, sirve para dar luz a la gran escalera monumental que da acceso a las habitaciones nobles del primer piso y al propio patio.


Los otros tres laterales del patio dan a distintas dependencias, ábrense desde estas, tres artísticos ventanales de arcadas góticas, sostenidas por dos esbeltas columnillas. Para su realización, el conde se inspiró en dos monumentos de época medieval. Uno de ellos toledano y el otro catalán. Sobre la puerta principal del convento de San Antonio de Toledo sito en el barrio de Santo Tomé, existe un ventanal gótico del siglo XIV,que Morenés imito.
Ventanal del patio del castillo inspirado en otro existente en el Convento de San Antonio de Toledo
Portada principal del Convento de San Antonio . Sobre la puerta  el ventanal que sirve como modelo a uno de los de Guadamur.
      En el palacio del rey Don Martín del monasterio de Poblet , existen otros dos grandes ventanales que sirvieron al conde de inspiración. La barandilla del piso superior de piedra de estilo gótico florido es de nueva creación, ya que las originales, con simples florones góticos y de piedra berroqueña muy erosionada y la empleó en lugares secundarios del propio patio y en otros lugares del edificio.

Ventanal del castillo de Guadamur inspirado en uno existete en el Palacio del rey Don Martín del Monasterio de Poblet, que vemos en la fotografia inferior a la izuierda.


Ventanales del Monasterio de Poblet

Tercer ventanal del patio del castillo inspirado tambien el un ventanal del palacio del rey Don Martín.



El patio visto tras uno de estos ventanales .

El corredor alto del patio , con la barandilla  gótica flamígera,  tras ella Maria Belén Morenés Arteaga. Los ventanales del piso superior son más modestos.

A los propietarios del castillo, en este caso, varios hijos del conde , les gustaba vestirse con ropajes medievales, para posar en su restaurado castillo.
La Condesa de Asalto Doña Fernanda García-Alessón y Pardo de Rivadeneyra.

El patio se cubrió con una cristalera para hacerle más habitable.